"...El aullido soprano
del licántropo..."
Doble y nada
Lo que el futuro esconde lo
conozco:
el tiempo solamente es circular
cuando es de juventud,
luego es la línea
que traspasa un preciso laberinto
cuyo centro es su fín,
y, en esta hora ya
de las inextactitudes,
de las verdades que fingen permanencía,
del olvido que sueña ser vencido,
me pregunto
por qué camino y cuándo
y de la mano de quíen perdí la nota
que llevaba
al que jamás seré.
La nostalgía inconcreta de uno mismo
impone su razón en la memoría
y el humo quema más que el propio fuego.
El pasado es la lógica imperfecta
de la fugacidad:
La configuración minuciosa de un fantasma
que existe y que no existe.
Espectro extraviado, ¿dónde tienes
tu casa de cartón que cruje al son
del viento?.
Yo la busco, ya ves,
para poder pactar contigo
los términos finales
de nuestra redención.
Y vaya cada cual con lo suyo a lo suyo.
Y cargue cada cual con su quimera.
www.myspace.com/elojoseco
30 abril, 2007
29 abril, 2007
Pablo Neruda, poemas
Poema 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz busca el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me cause,
y éstos sean los últimos versos que yo le escriba
01 abril, 2007
Emily Dickinson, poemas
"El exito es más dulce para quien
nunca lo alcanza"...
Emily Dickinson
Soy nadie
Yo soy nadie. ¿Quién eres tu?
¿Eres nadie también?
Ya somos dos, entonces.
¡No digas nada! ¡Nos desterrarían, ya sabes!
Que tristeza ser alguien
que vulgar: como una rana
¡Cantándole tu nombre día tras día,
a la primera charca que te admire!
Pequeñez
Es cosa tan pequeña nuestro llanto,
son tan pequeña cosa los suspiros...
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morimos.
La dicha un abismo...
¿Es la dicha un abismo por lo tanto
que no me deja dar un paso en falso
por miedo a que el calzado se me arruine?
Prefiero que mis pies se den el gusto
a cuidar los zapatos-
por que en cualquier zapatería
una puede comprar
un nuevo par-
Mas la dicha se ve una vez sola
Perdida la patente
nadie podrá comprarla nunca más-
Díganme, pies, decidan la cuestión
¿debe cruzar la señorita, o no?
¡Expídanse, zapatos!
No era la muerte...
No era la muerte, pues yo estaba erguída,
Y todos los muertos, permanecen tendidos.
No era la noche, pues todas las campanas
sacaban la lengua, al mediodía.
No era la escarcha, pues en mi carne
sentí que me invadían los sirocos.
Ni fuego, pues con mis píes de mármol
podía refrescar un presbiterio.
Y sin embargo, tenía el mismo sabor,
las figuras que he visto,
en fila como para su entierro,
me recordaban el mío.
Como si mi vida estuviera recortada,
encajada en un marco,
y no pudiera respirar sin una llave,
y era como la noche, igual.
Cuando todo lo que esta vivo se detiene.
Y el espacio mira con insitencia alrededor.
O los hielos inertes en las primeras mañanas de Otoño,
repelen el latido de la tierra.
Pero, tan cerca del caos, imparable, ausente,
sin salvación ni mástil.
Sin siquiera noticias de la tierra,
que justifiquen la desesperación.
Podría estas más sola sin mi soledad...
Pdría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él.
No estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento.
Sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.
nunca lo alcanza"...
Emily Dickinson
Soy nadie
Yo soy nadie. ¿Quién eres tu?
¿Eres nadie también?
Ya somos dos, entonces.
¡No digas nada! ¡Nos desterrarían, ya sabes!
Que tristeza ser alguien
que vulgar: como una rana
¡Cantándole tu nombre día tras día,
a la primera charca que te admire!
Pequeñez
Es cosa tan pequeña nuestro llanto,
son tan pequeña cosa los suspiros...
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morimos.
La dicha un abismo...
¿Es la dicha un abismo por lo tanto
que no me deja dar un paso en falso
por miedo a que el calzado se me arruine?
Prefiero que mis pies se den el gusto
a cuidar los zapatos-
por que en cualquier zapatería
una puede comprar
un nuevo par-
Mas la dicha se ve una vez sola
Perdida la patente
nadie podrá comprarla nunca más-
Díganme, pies, decidan la cuestión
¿debe cruzar la señorita, o no?
¡Expídanse, zapatos!
No era la muerte...
No era la muerte, pues yo estaba erguída,
Y todos los muertos, permanecen tendidos.
No era la noche, pues todas las campanas
sacaban la lengua, al mediodía.
No era la escarcha, pues en mi carne
sentí que me invadían los sirocos.
Ni fuego, pues con mis píes de mármol
podía refrescar un presbiterio.
Y sin embargo, tenía el mismo sabor,
las figuras que he visto,
en fila como para su entierro,
me recordaban el mío.
Como si mi vida estuviera recortada,
encajada en un marco,
y no pudiera respirar sin una llave,
y era como la noche, igual.
Cuando todo lo que esta vivo se detiene.
Y el espacio mira con insitencia alrededor.
O los hielos inertes en las primeras mañanas de Otoño,
repelen el latido de la tierra.
Pero, tan cerca del caos, imparable, ausente,
sin salvación ni mástil.
Sin siquiera noticias de la tierra,
que justifiquen la desesperación.
Podría estas más sola sin mi soledad...
Pdría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él.
No estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento.
Sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.
12 marzo, 2007
Friedrich Nietzsche, poema
"Yo soy el Anticristo y, por lo tanto
un monstruo en la historía del mundo"
F. Nietzsche
"Oh Tú, que con dardo de fuego
el hielo de mi alma has roto,
para que ahora ésta con estruendo
se lance al mar de su esperanza suprema:
cada vez más luminosa y más sana,
libre en la obligación más afectuosa-
¡así es como ella ensalza tus prodigios,
bellísimo Enero!"
un monstruo en la historía del mundo"
F. Nietzsche
"Oh Tú, que con dardo de fuego
el hielo de mi alma has roto,
para que ahora ésta con estruendo
se lance al mar de su esperanza suprema:
cada vez más luminosa y más sana,
libre en la obligación más afectuosa-
¡así es como ella ensalza tus prodigios,
bellísimo Enero!"
24 febrero, 2007
Rosalía de Castro, poemas

..."No importa que los sueños sean mentira,
ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar"...
Rosalía de Castro.
Soledad
"Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.
¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.
No son nube ni flor los que enamoran;
eres tu conrazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitable el polo."
Te amo...¿Por qué me odias?
"Te amo...¿por qué me odias?
Te odio...¿Por qué me amas?
Secreto es este el más triste
y misterioso del alma.
Más ello es verdad...!Verdad
dura y atormentadora¡
Me odias por que te amo,
te amo por que me odias."
Cayendo van los bravos combatientes
..."Devolvedle a la flor su perfume
despues de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola espiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.
Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
!ay¡, ¿en donde su rastro dejaron
en donde, alma mía?."
23 febrero, 2007
Josefa Parra, poemas
"He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo,
su peso, su evidencia..."
Josefa Parra
Cosas que no tendremos
Cosas que no tendremos:
-Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
-Las tardes de noviembre con lluvia interminables.
-Las noches de verano tercamente estrelladas.
-Todas las madrugadas dulcisimas de otoño.
Cosas que me he perdido:
-No sabré del sabor de tu boca dormida.
-No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
-No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
-No me amanecerá tu vientre entre las sabanas.
Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.
De los sueños
"¿Qué dirias si hoy te invitara a mis sueños?
Tus labios de manzana
sobre la piel golosa de mis ingles
toda la noche -di ¿qué pensarias?-,
tu saliva frutal levemete aromando
el hambriento contorno de mi vientre...
Qué cosecha tan dulce
(semillas y caricias y extravíos)
para un mundo sin sol.
Dime, ¿no acudirías
si también esta noche te convoco a mis sueños?".
su peso, su evidencia..."
Josefa Parra
Cosas que no tendremos
Cosas que no tendremos:
-Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
-Las tardes de noviembre con lluvia interminables.
-Las noches de verano tercamente estrelladas.
-Todas las madrugadas dulcisimas de otoño.
Cosas que me he perdido:
-No sabré del sabor de tu boca dormida.
-No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
-No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
-No me amanecerá tu vientre entre las sabanas.
Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.
De los sueños
"¿Qué dirias si hoy te invitara a mis sueños?
Tus labios de manzana
sobre la piel golosa de mis ingles
toda la noche -di ¿qué pensarias?-,
tu saliva frutal levemete aromando
el hambriento contorno de mi vientre...
Qué cosecha tan dulce
(semillas y caricias y extravíos)
para un mundo sin sol.
Dime, ¿no acudirías
si también esta noche te convoco a mis sueños?".
12 febrero, 2007
Gabriel Celaya, poemas
Momentos felices
..."Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselva;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha;
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más, y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?"... (Agradecimientos a Jelen, jaja)
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